#AquíyAhora #Pararse #Reflexionar #Recrearse #EstarUnidos

La nuestra es una cultura volcada hacia el exterior, ya sea en el espacio o en el tiempo. Es ahí fuera donde sucede todo. Pero de pronto, a despecho de nuestra arrogancia, un ser microscópico nos ha puesto contra las cuerdas y nos ha hecho revivir situaciones de otras épocas que parecían definitivamente superadas. Y aquí estamos, confinados, viviendo un tiempo que es puro presente. ¿Qué hacer?

Nos queda nuestra casa, nuestro refugio en estos tiempos inciertos. Podemos hacer dos cosas: lamentarnos de los planes truncados, … o aprovechar este periodo de calma obligatoria para recuperar alguno de esos proyectos aparcados para una mejor ocasión. Pues bien, esa ocasión puede ser esta. Este puede ser el momento de acercarnos a nuestros seres queridos o de recuperar actividades compartidas. También puede ser el momento de leer esos libros que duermen en la estantería, de ordenar armarios o … de probar esa receta que nos pasó mamá o un amigo o que vimos en un canal de cocina y que llevamos tiempo queriendo probar.

Ahora es el tiempo de todas esas cosas. Por ejemplo, es el tiempo de habitar la cocina, pues en estos momentos de reclusión, qué mejor lugar para reunirse, para tomar un té, para compartir recetas y trucos por FaceTime con los ausentes, para contarnos anécdotas y recuerdos comunes, en suma, para recuperar el pulso familiar. Y ahora que tenemos tiempo, por qué no pensar también en cómo mejorar ese espacio de encuentro, hoy día más importante si cabe. ¿Cambiarle el color a la pared del fondo?, ¿unos nuevos accesorios? o ¿una reforma parcial o integral de la cocina? …

Nada mejor que estar reunidos al amor de la lumbre, aunque sea de gas o de inducción, pues, como sabemos desde la noche de los tiempos, donde está el calor está la vida y ese sitio es la cocina, a la que no en vano llamamos “hogar”.

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